El entrenamiento es la base de todo en el tenis. Detrás de cada partido hay muchas horas de trabajo enfocadas en mejorar cada detalle del juego.
Mi preparación se divide en tres pilares fundamentales: técnica, físico y mental.
En el aspecto técnico, trabajo constantemente golpes, consistencia y precisión. La repetición es clave para automatizar movimientos y ganar confianza en cada punto. También dedico tiempo a mejorar situaciones de partido, como el servicio o los puntos decisivos.
En cuanto a la preparación física, es fundamental para poder competir al máximo nivel. Trabajo fuerza, resistencia, velocidad y agilidad, siempre enfocado en mejorar el rendimiento dentro de la pista. Un buen estado físico no solo mejora el juego, también reduce el riesgo de lesiones.
Por último, el aspecto mental es igual de importante. La concentración, la gestión de la presión y la capacidad de mantener la calma en momentos clave marcan la diferencia en los partidos. Por eso, también entreno la mente para competir con confianza y determinación.
El objetivo de cada entrenamiento es claro: seguir mejorando y acercarme cada día más a mi mejor versión.